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República Dominicana se adapta al cambio climático

Barrios ubicados en la ribera del río Ozama en Santo Domingo, República Dominicana presentan un mayor índice de vulnerabilidad al cambio climático.


La Ciénaga de Guachapita es uno de los tantos sectores del Distrito Nacional que presentan vulnerabilidades relevantes frente al cambio climático. Está localizado en la zona norte de la Capital, en una de las márgenes del río Ozama, por lo que ese afluente y algunas cañadas representan una amenaza constante para una parte de sus habitantes. Se trata de un área densamente poblada.
El dirigente comunitario Edwin Castillo, de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo de La Ciénaga (CODECI), advierte que el riesgo en que viven es tal que en algunas áreas del barrio el río está más alto que el piso de las casas. “Desde que cae un aguacero el río sube y se inundan las casas, por lo que hay que trasladar las familias al refugio. Tenemos un equipo de seguimiento de emergencia, que desde que hay informe de mal tiempo vamos donde esas personas y las alertamos para llevarlas al refugio”.
Otras viviendas están construidas en farallones, por lo que algunas personas han muerto víctimas de derrumbes. Un hecho que agrava la situación es la mala calidad de los materiales con los que muchas de las casas han sido construidas.
En situación de alta vulnerabilidad estima que en el barrio existen unas dos mil viviendas, cuyas familias requieren ser trasladadas a lugares seguros. En algunos casos una vivienda es compartida por más de un núcleo familiar, por lo que el número de familias en riesgo resulta superior a la cantidad de viviendas.
Otro factor de riesgo en La Ciénaga es la cañada El Arrozal que atraviesa el barrio en una longitud de un kilómetro. El dirigente comunitario Héctor Bienvenido D´ Oleo, también de CODECI, indica que la cañada no solo es un gran foco de contaminación, sino que causa inseguridad. “Esa cañada si la arreglan evitará deslizamientos de tierra y muertes. Cada vez que hay una vaguada se provocan muertes”.
En decenas de barrios construidos en las márgenes del Ozama sucede un drama similar. El Índice de Riesgo Climático Global – Germanwatch coloca a República Dominicana como uno de los países más vulnerables al cambio climático.
Infraestructuras resilientes
La Ciénaga de Guachupita es, precisamente, uno de los barrios en que se implementa el Programa de Infraestructuras Resilientes ante el Cambio Climático (CRIS), que tiene como propósito el fomento de servicios de infraestructuras confiables y sostenibles, aún en escenarios de modificaciones climáticas. Santo Domingo es una de las cinco ciudades seleccionadas a nivel mundial para su implementación.
En el marco de esa iniciativa, el Instituto Dominicano de Desarrollo Integral (IDDI) tuvo a su cargo un diagnóstico de infraestructuras de agua y saneamiento en barrios de la zona norte del Distrito Nacional, orientado a la definición de políticas territoriales de reducción de la vulnerabilidad frente al cambio climático e incremento de la resiliencia. El área objeto de estudio abarcó una superficie de 12.6 km2 y una población que asciende a las 349 mil personas usuarias.
El estudio confirma que los barrios ubicados en la ribera del río Ozama presentan un mayor índice de vulnerabilidad, debido a la criticidad de numerosos indicadores, especialmente de tipo social, y concluye que las infraestructuras de agua, especialmente las de almacenamiento, en sentido general muestran un nivel de vulnerabilidad alto, estando particularmente expuestas a recibir daños por acumulación de agua en zonas propensas a encharcarse.
David Luther, director del IDDI, considera ese proyecto muy importante porque se implementa en el sector con mayor densidad poblacional del país, y donde la anarquía física, la falta de servicios y la topografía lo hacen sumamente vulnerable.
Con la iniciativa procuran crear un modelo que pueda ser replicado en otros centros urbanos de gran densidad, “un modelo que parta desde el poblador y no de arriba hacia abajo. Son herramientas. No iniciamos desde cero, sino que es un trabajo acumulado que indica que la resiliencia aumenta porque la capacidad organizativa y educativa de la gente es bastante buena”.
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