Foto: Alberto Ñiquen

«Estamos en la COP21 porque queremos la protección y conservación de nuestros bosques, ya que hemos sido invadidos por colonos. Los colonos son como esos gusanos que cuando entran comen de todo. Dañan. Eso nos perjudica en gran manera a toda la población Miskito. Son taladores ilegales y destruyen nuestros bosques. Hacen un talado ilegal de grandes cantidades de territorio. Contaminan del medio ambiente, el agua, y por eso mueren nuestros peces y nuestros animales».

«Estar en París es una oportunidad muy importante para que otras instancias nos puedan escuchar y apoyar. En esta COP 21 que es tan importante sobre cambio climático, la gente puede entender la situación que nosotros pasamos. Nuestro río Plátano, que es el pulmón de Centroamérica está siendo invadido y contaminado. Esa es la única reserva que nosotros tenemos. Viendo esa reserva que es tan importante, tal vez otros gobiernos nos apoyen y hablen con nuestro gobierno para que nos apoye con el saneamiento, para de esa forma conservar nuestros bosques como lo habíamos hecho anteriormente».

«¿Sabes por qué ha llegado la destrucción e invasión de terceros? Porque cayeron en manos de las personas estudiadas, de los ingenieros. Los ingenieros que según cuidan los bosques, son cómplices con los terceros. Nosotros ya traemos un don divino de nuestro creador, de nuestra madre tierra, de cómo proteger nuestros bosques con la naturaleza. Sí, la ciencia es muy importante, pero desde muchos años nuestros ancestros han venido cuidando nuestros bosques sin destruirlos. De una forma natural. A nosotros nos incomoda mucho la presencia de los ingenieros que lo único que nos han causado son daños. Nos prohíben hacer ciertas cosas que son culturales, pero a los invasores sí les permiten hacer todo lo que a ellos les parezca. Aquí hay una parte de fraude, como de economía. Los ingenieros forestales se venden con los terceros porque permiten que hagan de todo, y a nosotros no nos permiten conservarlo ni protegerlo».

Ana María Castañeda, 35 años, comunidad lingüística Q’anjob’al, Guatemala
Foto: Alberto Niquen

Foto: Alberto Ñiquen

«Vengo a representar a pueblos indígenas con el apoyo de países donantes, y el trabajo que tengo que hacer acá es ver que se posicionen los derechos de los pueblos indígenas. También la inclusión de las mujeres y todos los temas de adaptación sobre todo. También el tema de financiamiento para que los pueblos indígenas sean tomados en cuenta en este fondo de financiamiento que se está creando. Entonces, para que ellos tengan más acceso para llegar, estamos impulsando estos derechos de los pueblos indígenas, la inclusión de las mujeres en esto del cambio climático. Porque sabemos que las mujeres somos más vulnerables, somos las cuidadoras de la madre naturaleza y también las transmisoras de los conocimientos ancestrales. Estamos viendo ahora que todos esos conocimientos ancestrales sean incluidos en el documento que se está aprobando.

«No tenemos acceso a financiamiento, hay cero acceso para nosotros. Sabemos que ellos son los que cuidan los bosques y hacen uso de los recursos, pero de una forma razonable. Sacan sus productos y elaboran su alimentación, la economía de todos esos productos, pero también el manejo adecuado a los bosques desde hace muchos años. Eso creo que es de reconocer, el apoyo que dan ellos a los bosques, porque conviven con la madre naturaleza».

«Me dedico a la promoción de los derechos de las mujeres indígenas. Trabajo en la agricultura, pero más que todo en el tema de los derechos. Soy parte de una organización que se llama Sukut, que aglutina a 19 organizaciones de productores».

 

Neiluz Valderrama Iglesias, comunidad indígena Kuna de Panamá
Foto: Alberto Niquen

Foto: Alberto Ñiquen

«Nosotros venimos a la COP 21 gracias a la invitación de la Alianza Mesoamericana de Bosques, con la cual nosotros también trabajamos. Uno de los objetivos principales de venir a la COP es que se escuchen las voces de los pueblos indígenas, ya que como es bien sabido por la mayoría de personas, los pueblos indígenas son los que conservan, en su totalidad, los bosques. Entonces, ahora se puede decir que son el pulmón de cada uno de los países, ya que vemos que el desarrollo ha llevado a que muchos países lleguen a deforestar totalmente sus bosques. Excepto en donde hay comunidades, comarcas y poblaciones indígenas que aún conservamos nuestros bosques».

«Pedimos que en estas negociaciones también se tome en cuenta la opinión de los dueños de los bosques. Que también se tome en cuenta porqué los dueños de los bosques deben tener beneficio también dentro de estas negociaciones, y no solo los gobiernos como tal, que al final, son los que más deforestan. Es importante que se escuchen nuestras voces como dueños de los bosques».

«La comarca Kuna es una de las comarcas, en territorio panameño, que fueron una de las primeras que consiguieron su autonomía. Nosotros contamos con una comarca delimitada. Los problemas actuales que tenemos es la invasión de los colonos en áreas limítrofes. La extracción de metales preciosos utilizando químicos que dañan nuestros ríos, y esos ríos llegan hacia las comunidades, dañando la vida y bienestar de nuestros niños. Esos son los problemas que actualmente tenemos. Sobre todo el área limítrofe, la invasión de los colonos y la extracción del oro».

 

Lupita Omi, 25 años, pueblo Emberá, región de Alto Bayano, Panamá
Foto: Alberto Niquen

Foto: Alberto Ñiquen

«Estoy aquí en representación de la organización de jóvenes de Ipeti Emberá de Panamá, para saber sobre los movimientos que se están dando dentro de la COP 21 y para defender nuestros derechos y ver la manera en cómo llevar soluciones a nuestros pueblos».

«Queremos que nuestros territorios sean limpiados de los colonos para poder mantenerlos, como lo hemos hecho siempre. Los colonos invaden nuestro territorio para tumbar árboles y vender madera. Lo único que nosotros queremos es que esos árboles se mantengan, porque al cortar un árbol nos causan inundaciones, más si lo hacen en la cabecera de los ríos. Lo único que ellos hacen es dañar los bosques».

«En estos momentos estamos llevando un proyecto que se llama “Clima y juventud”, en donde el objetivo es acortar la distancia entre la vida cotidiana, y hacer esfuerzos por evitar el cambio climático. Con esto estamos rescatando los saberes ancestrales de nuestros antepasados, porque gracias a él podemos llegar a soluciones prácticas. Podemos practicar estos saberes y así mantener a nuestra cultura y, con ello, nuestros bosques».

«A los negociadores de la COP21 les pido que piensen en nosotros, los pueblos indígenas de todo el mundo. Somos nosotros quienes mantenemos los bosques, los únicos que conservamos los bosques porque son nuestra vida. En los bosques encontramos nuestra espiritualidad. Hay lugares que son espirituales y esos lugares se deben respetar. Hay lugares donde uno va y habla con los animales. Es de los bosques de donde sacamos nuestra alimentación, de los bosques tomamos nuestra agua. Es por eso que queremos que se conserve todo esto y que se respeten nuestros territorios».

María Cristina Feliciano, 38 años, pueblo Mayangna, región Caribe Norte de Nicaragua
Foto: Alberto Niquen

Foto: Alberto Ñiquen

«Represento al pueblo indígena de Mayangna. Trabajamos con 9 territorios indígenas de Mayangna y trabajamos más para luchar para conservar nuestros bosques». Mi dedicación es la conservación, pero también formación sobre cómo sensibilizar a los pueblos para que tomen en cuenta la importancia de conservar nuestros bosques».

«La propuesta que traemos como pueblos indígenas y como mujeres, es que los gobiernos tomen la conciencia y responsabilidad de las propuestas para la conservación de nuestros bosques. En nuestros territorios vivimos con problemas con los colonos y queremos el saneamiento de nuestros territorios, porque en la Reserva Biósfera de Bosawás, cada día se va haciendo más el despale. Eso sucede porque el gobierno no toma la decisión de que no entren los colonos en nuestro territorio. Los colonos van deforestando más y ya no va a quedar nuestra reserva de Bosawás».

«Nuestro problema principal es con el territorio. Aunque ya los pueblos indígenas tenemos la titulación, pero cada día aumentan más los colonos. Eso hace que uno no viva tranquila, porque ya no salen de la comunidad. Tienen que estar en su casa porque los colonos están invadidos en nuestro territorio. Los colonos son taladores ilegales y causan deforestación».

«Debido a la deforestación los ríos se están secando y usted sabe que los pueblos indígenas consumimos el agua de los ríos, y ya se están secando. Las consecuencias vienen a más. Tenemos que buscar en otros ríos, pero ya son contaminados no son limpios, y eso nos trae problemas de salud. Lo que queremos es que tomen la responsabilidad de los derechos de los pueblos indígenas».

Diana Ríos, 21 años, vocera de la comunidad de Saweto, Ucayali, Perú
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Foto: Alberto Ñiquen

Su presencia en la COP21 es por otros motivos. La dramática historia de Diana y su comunidad asháninka es conocida. Y aunque en el Perú algunos medios de comunicación saben de ella, la prensa internacional se interesa mucho más por su situación y la de su comunidad.

El año pasado, su padre, Jorge Ríos, fue asesinado junto con otros tres líderes asháninkas por madereros ilegales, crimen que aún no ha sido resuelto ni mucho menos se ha continuado con los procesos policial y judicial.

«Estoy en la COP21 porque vengo a pedir que atiendan a nuestra comunidad. El presidente Ollanta Humala y el ministro Pulgar Vidal han dicho que el gobierno va a apoyar a los indígenas, pero quiero que realmente cumplan con nosotros. Nuestros bosques se deforestan por la tala ilegal».

«Nosotros pedimos también justicia y seguridad. Hemos recibido hace poco el título de nuestras tierras pero seguimos siendo amenazados por los madereros ilegales, no nos respetan. ¿Qué tenemos que hacer para que el Estado cuide a los pueblos indigenas? ¿Hasta cuándo vamos a seguir pidiendo protección a nuestras vidas? Además, nosotros no podemos desarrollarnos, no podemos iniciar proyectos porque nos amenazan todos los días. Estamos tratando de gestionar algunos proyectos de conservación de bosques, pero hay campamentos madereros ilegales y no tenemos seguridad para actuar libremente en favor de nuestro territorio».

Yapa track:

«Este ecosistema lo cuidamos para todo el mundo»

Isabel Yumbo, vicepresidenta del Parlamento Amazónico Ecuatoriano y joven líder indígena ecuatoriana, no está en París pero conversó con LaMula.pe acerca de los indígenas y el cambio climático.

Como vemos, las mujeres indígenas de América Latina tienen mucho que decir a los negociadores de la COP21. Y aunque saben que finalmente sus sugerencias pueden ser oídas o leídas pero no ejecutadas, no se detienen, siguen viviendo en armoniosa relación con la naturaleza, viviendo de ella y cuidándola, enfrentando los embates del cambio climático y a los madereros ilegales, quienes arrasan con los árboles y no dudan en amenazar y hasta asesinar a los guardianes de los bosques.

El domingo 6 de diciembre ellas estuvieron junto con sus hermanos indígenas de diversas partes del mundo para juntar sus voces en el evento ‪#‎PaddleToParis‬ – Canoa Global, en el río Sena, para difundir sus mensajes y propuestas a la ‪COP21‬.

 

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