“Los impactos del cambio climático se darán en las próximas décadas porque ya hicimos daño al planeta”

Adriana Soto, exviceministra del Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia entre el 2011 y 2013, sostuvo a ConexiónCOP que el reto de Latinoamérica hacia el 2050 será proporcionar alimentos a la población mundial, sin degradar los ecosistemas ni deforestar.


Entrevista de Pilar Celi Frías (
@pilicefri)

La semana pasada se desarrolló en Lima, Perú, el taller “Periodismo en torno a los compromisos frente al cambio climático”, organizado por la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN), la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) y la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. El encuentro contó con la participación de Adriana Soto, directora de The Nature Conservancy para Colombia, Ecuador, Perú, Costa Rica y Panamá, quien explicó a ConexiónCOP que desde su organización se desarrollan programas como los “Fondos de Agua”,  con los cuales se movilizan recursos para conservar las cuencas de los ríos en Latinoamérica y contribuyen a la provisión continua de agua para que se use de manera más eficiente en los hogares y en los diversos sectores productivos.

“Los fondos de agua son estrategias de conservación y restauración de las cuencas que proveen de agua a las ciudades que tienen riesgo de desabastecimiento del mineral por lluvias o/y sequías extremas. Es una medida de adaptación, pero también de mitigación”, sostuvo.

(Adriana Soto - Directora de The Nature Conservancy para Colombia, Ecuador y Perú)

Adriana Soto, directora de The Nature Conservancy para Colombia, Ecuador, Perú y Costa Rica.


En su exposición durante el taller hizo hincapié en el nexo de los sectores agrícolas y ganaderos con la generación de emisiones. ¿Cómo se podría revertir y dar solución a esa problemática?

Las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en Latinoamérica están generadas en una gran parte por procesos de deforestación impulsados por los sectores agrícolas y ganaderos. En el caso de Colombia, la ganadería extensiva es una de las principales causantes de la deforestación, particularmente en ecosistemas sensibles como la Amazonía. Las prácticas agrícolas no adecuadas y la ganadería no sostenible generan deforestación, degradación de suelos, y contaminación de agua, incrementando con ello la vulnerabilidad a los deslizamientos, e inundaciones cuando llueve o desabastecimiento de agua cuando hay sequía.

En Colombia, durante la última sequía, una parte importante de los municipios se quedó sin agua. Por ello, el reto es tomar decisiones que permitan que el sector alimentario sea una solución, que contribuya a conservar los suelos y el agua y además a reducir las emisiones de gases efecto invernadero. El consumidor juega un papel fundamental pues puede decidir en su compra si los alimentos provienen de buenas prácticas agrícolas que aseguren que durante su producción no se haya generado deforestación y que los insumos se hayan usado de manera responsable con los suelos, el agua y la biodiversidad.

Los consumidores responsables son una tendencia creciente a nivel mundial, están empoderados con información adecuada con base en la cual se deciden por frutas, carne y productor lácteos que hayan sido producidos de manera responsable, con baja huella hídrica y de carbono. El mercado a su vez está reaccionando ante esta demanda y ante marcos regulatorios cada vez más exigentes en este campo.

¿De qué manera se pueden generar prácticas más sostenibles con transferencia de capacidades y apoyo tecnológico?

La transferencia de capacidades es interesante porque hoy en día la tecnología ha ayudado mucho a que ese conocimiento fluya de manera más efectiva. Varias compañías latinas están tratando de hacer las cosas bien y son miembros de una iniciativa llamada Tropical Forest Alliance, que permite salvar los bosques tropicales y trabajanpara que en la producción, transporte y comercialización de alimentos existan buenas prácticas en conocimiento, tecnología y, por supuesto, tengan los mejores recursos para los agricultores y los ganaderos. Seguro que existen campesinos, agricultores y ganaderos que quieren mejorar, pero no tienen herramientas técnicas o financiación para hacerlo.

En Latinoamérica hay organismos como el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF), que ayuda a los ganaderos de Colombia, Brasil y Costa Rica a generar prácticas ganaderas sostenibles. El Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) también está haciendo importantes avances para dar conocimiento y mejorar la ganadería y agricultura. La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia está impulsado buenas prácticas agrícolas en las fincas cafeteras, que incluyen un mejor uso de fertilizantes, mejor cuidado de los suelos y un proceso de reforestación; y se tiene control de plagas. Hay conocimiento a lo largo y ancho del continente que puede transferirse hoy en día mucho más fácilmente gracias a la tecnología.

Una nueva mirada: Del sector estatal a la sociedad civil

Usted fue viceministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia del 2011 al 2013 y han pasado tres años desde su gestión. ¿Observa cambios a nivel estatal que permitan a Colombia afrontar mejor el cambio climático?  

No solo he visto el avance en Colombia, sino en toda la región Latinoamericana. Perú, por ejemplo, ha generado un esquema de liderazgo impresionante en las negociaciones de cambio climático y no solo a nivel internacional, también lo está poniendo en práctica dentro del país, con legislaciones y regulaciones innovadoras.

Colombia es uno de los cinco países con mayor vulnerabilidad al cambio climático a nivel global. Los fenómenos climáticos extremos, como sequías y lluvias extremas,  de los últimos 10 años, han costado varios puntos del PBI interno, de manera que dentro del gobierno hay cada vez más conciencia del costo que los efectos del cambio climático implican para la economía del país. Se han generado políticas públicas para gestionar mejor nuestro capital natural y en particular nuestras cuencas abastecedoras de agua. Colombia también ha avanzado en generar procesos de licencias ambientales mucho más responsables, pues estamos conscientes que este proceso termina ordenando el territorio; en ese sentido, la legislación colombiana busca que los proyectos planifiquen mejor para evitar impactos. Para aquellos impactos que no se pueden evitar se exige que la contemplación de medidas de mitigación en los planes de manejo ambiental de los proyectos licenciados. Finalmente para los impactos que no se pudieron evitar ni mitigar, la legislación colombiana también ha previsto un mecanismo innovador para compensarlos a través de medidas de restauración y conservación.

¿De qué manera debería abordar Latinoamérica el nuevo proceso de negociación luego de la adopción del Acuerdo de París?

 El Acuerdo de París ya se firmó por una gran mayoría de naciones, pero viene una fase muy importante pues el tratado solamente entrará en vigencia cuando los 55 países que representen el 55% de las emisiones globales lo ratifiquen en sus respectivos congresos. China, Estados Unidos, la Unión Europea, India y Brasil serán claves para ello.

Con los compromisos naciones que han hecho las naciones para disminuir sus emisiones tengo esperanzas de que podremos actuar contra el cambio climático.  Perú y Colombia han anexado la reducción de sus emisiones a sus medidas de adaptación, porque entendieron que al evitar la deforestación estábamos no sólo reduciendo buena parte de nuestros gases efecto invernadero sino también generando menos vulnerabilidad en nuestro territorio ante los efectos del cambio climático Lo mejor es que esas soluciones que mitigan y adaptan generan claros beneficios ambientales pueden ser económicamente rentables y traen consigo beneficios sociales.

¿Cuál será el papel de Latinoamérica en los próximos años frente al cambio climático?

En muy pocas décadas seremos casi 9 mil millones de personas en todo el mundo. La población se va a incrementar de manera sustancial y habrá gran demanda de alimentos. Globalmente, los suelos no están en las mejores condiciones, han sido degradados y deforestados, y Latinoamérica ha sido analizada y vista como una región que aún tiene buena parte de sus bosques en pie, disponibilidad de suelos y aguas en buenas condiciones para producir alimentos.

El reto de Latinoamérica será proporcionar alimentos a esa población que irá creciendo de aquí al 2050 sin degradar sus ecosistemas, sin que esa producción de alimentos implique deforestación, erosión de suelos y agotamiento de sus fuentes hídricas. La región es capaz de asumir el reto, pero es importante que el resto del mundo apoye esta gestión, pues de lo contario Latinoamérica pasaría de ser la solución a los retos del cambio climático a contribuir de manera sustancial con el mismo. Por eso al mundo le debe interesar que en esta región nos vaya bien en estos retos. Los impactos del cambio climático no reconocen fronteras, los sentimos todos, el noruego o el argentino, y se darán en las próximas décadas porque ya hicimos daño al planeta.

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